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La Ciudad Universitaria de 1954 sigue vigente en 1994, prestando servicio, aún cuando fuese proyectada para 20,000 estudiantes, tomando la previsión de un desarrollo futuro de 30,000 universitarios. Sin embargo, la demanda de estudios superiores creció de manera acelerada; entre 1966 y 1970 la población ascendió a 60,000. En 1984 se manejaba una cifra de 300,000 integrantes en la comunidad universitaria.31


Se comprenderá que a cuarenta años de distancia, las necesidades de educación y de uso han aumentado considerablemente ante el crecimiento demográfico y el desarrollo del país. Ha sido necesario ampliar las instalaciones en terrenos del pedregal ubicados al sur de la Ciudad Universitaria original; también la universidad se ha expandido hacia otros puntos de la Ciudad de México e incluso hacia el interior de la República, creando centros de investigación como el observatorio astronómico de San Pedro Mártir en Baja California; los barcos oceanográficos El Puma y "Justo Sierra"; ecología en los Tuxtlas, Veracruz y en la selva de Chiapas, etcétera.


Algunos de los centros docentes ya dejaron totalmente sus locales del campus central de 1954, otros los siguen usando aunque se han ampliado hacia la zona exterior. Lo que ha sido modificado en la mayor parte de los casos es el interior de los edificios, porque su destino ha cambiado o por la introducción de nuevas tecnologías en la arquitectura, la enseñanza o la investigación.


En los terrenos del Pedregal de San Angel se han levantado dos circuitos vehiculares más, siguiendo las normas de los originales, que abrazan zonas de edificios nuevos. Lo que no se siguió en estos casos es un plan maestro como el que diera origen a la CU 54, así que los nuevos inmuebles, algunos de ellos de muy buena calidad individual, no obedecen en su ubicación a normas de desarrollo armónico previamente establecidas; esto conlleva cierto desorden y el peligro de saturación ya que en cualquier momento pudieran surgir solicitudes para llenar las pocas áreas descubiertas que van quedando.


Para seguir refiriéndonos al proyecto de 1954 y a la vista del plano de 1992 elaborado por el Instituto de Geografía de la UNAM, que es el último publicado, en el cual nos estamos basando, observamos el desmedido aumento de estacionamientos, no solo en el interior de la supermanzana principal, sinó hasta los terrenos exteriores del circuito vehicular, con lo cual deja de cumplirse el postulado inicial de que los peatones no deben cruzar las vías de automóviles y viceversa.


Biblioteca Fac. de Filosofia (Fase de construcción) La tendencia actual de saturación, que se hace presente en la sección de humanidades donde ya se edificó una biblioteca con letrero descomunal que dice: biblioteca, lo mismo que podía decir farmacia o mueblería, aquí si se equivocaron. Está muy avanzada la construcción de otra, ambas sobre las áreas de los primitivos estacionamientos. Estas tendencias conducen a un hacinamiento semejante al del centro de la Ciudad de México, que si allí puede resultar bien, por sus propias razones históricas, con los edificios alineados con las calles; pero que no es, de ninguna manera, el urbanismo preconizado por la Ciudad Universitaria de 1954, que también tiene las suyas. Se perdieron las áreas abiertas, en lugar de jardines, concreto y cristal. Claro que este concepto contradice la idea original de ciudad jardín que hizo de la Ciudad Universitaria de México, en lo arquitectónico, una de las mejores del orbe.


No hay duda de que a muchos de los estudiantes de la Universidad actual se les brinda ocasión de acceder a espacios vitales muy superiores a los de su cotidianeidad, quien sabe si ellos están conscientes de ello, y que, probablemente, a muchos de ellos no volver a presentarseles una situación semejante, ya que la vida se vuelve cada vez más competida y difícil. Nuestras ciudades están cada vez más sobrepobladas y los espacios individuales tienden a reducirse. Proporcionar mejores ambientes también forma parte de la educación que debemos ofrecerles, al fin y al cabo están en la Universidad por un deseo de superación.


"Qué sentido tiene la crítica apuntada en los parrafos anteriores? Al revisar con una perspectiva de cuarenta años de distancia el proyecto de la Ciudad Universitaria de 1954, constatamos en él una serie de cualidades que deben ser preservadas al maximo, que son irrepetibles, por el bien de nuestro centro docente, de la arquitectura de México durante el siglo XX, y claro esta para que por el bien del país, ya que nuestra competencia como universitarios que somos, nuestra representatividad, abarca el ambito nacional. También por el simbolismo que porta la Ciudad Universitaria de 1954, para el centro docente y para la nación.


Esta ocasión para comparar lo que era y la actualidad, es ideal para analizar diferencias y observar lo que se ha ganado y lo que se ha perdido; diferencias que se hacen evidentes, lo único que hemos hecho aquí es expresar algunas con palabras. Además, una de nuestras tareas, sino es que la principal, es valorar aquello que tenemos y difundirlo, para crear conciencia en quienes no son especialistas en la materia. Recordar los fines con que fue concebida puede ayudarnos a revivir aquellos conceptos que, a fuerza de disfrutarlos todos los días, podríamos llegar a olvidar, "aquello que de puro sabido se olvida", que decía don Miguel de Unamuno.


Al sur de la Ciudad de México, la Ciudad Universitaria surgió sola, estaba aislada, entre los pueblos de San Angel y Tlalpan más lejos, mucho más lejos del lado de fuera; en un lugar donde se llegó a pensar difícil la vida: en el Pedregal. Hay quienes negaban la posibilidad de que aquel páramo pudiera llegar a ser habitado, "ni siquiera los arboles se darían". Y se hicieron pruebas y los arboles se dieron. La necesidad de crecimiento de la Ciudad de México no se había hecho patente todavía, pero es que, pienso yo, nadie había tenido necesidad de ocupar aquel lugar. Es muy probable que por ello, haya sido posible concebir en grande la Ciudad Universitaria.


En aquella época, todavía se hacían presentes en el lugar los volcanes por encima del horizonte, el Popo y el Ixtla allí estaban, no había más que estirar la mano para alcanzarlos. Era lo natural, a nadie extrañaba, allí habían estado siempre. Cuando ya estamos lejos de aquel México, todavía más de campo que de ciudad, provinciano, aquilatamos su valor. La Ciudad Universitaria simboliza el despertar de un México consciente de su capacidad. Lanzamiento a futuro.


Hoy las cosas han cambiado, heredamos aquello y lo hicimos crecer con el trabajo de todos los días, contra todos los vientos. Junto al asta bandera de la Avenida de los Insurgentes, lugar de las citas, está Rectoría, por allí pasaron el eminente cardiólogo Ignacio Chávez, a quien pretendieron quitar de enmedio porque no cedió; luego entró el ejército, era impresionante encontrarse de frente con los cañones de los tanques apuntando hacia el automóvil. Enseguida el ingeniero Javier Barros Sierra y los universitarios ganarían la paz y una aurora de mayores libertades. Gonzalez Casanova y Guillermo Soberón habrían de seguir edificando la Universidad.


Todo esto ha sido la Ciudad Universitaria, en lo arquitectónico y más alla de la arquitectura, aunque teniéndola como centro y punto de partida. Aún cuando el smog no permita ver los volcanes más que en días muy contados.


Retomando el tema del urbanismo, la Ciudad Universitaria sigue siendo lugar de excepción con la Avenida Insurgentes arbolada en ambos lados, casi hasta el Periférico, sin construcciones que ahoguen la calle. Hoy por hoy es uno de los mejores tramos vehiculares con que cuenta la Ciudad, entre zonas dénsamente construidas. Ojala que no se le ocurra a nadie cerrar las perspectivas.


Centro Cultural Universitario. Plaza PrincipalCentro Cultural Universitario. Biblioteca Nacional

El circuito de la supermanzana principal de Ciudad Universitaria sigue abierto en playas de estacionamiento y jardines, tanto en la esquina noroeste con el hermoso jardín que antecede a la Facultad de Filosofía y Letras, donde no se edificó, por suerte, el Aula Magna. También en la esquina suroeste, la de la zona comercial y donde estuviera la terminal de autobuses, ahora estacionamiento muy necesario, por cierto que hace falta en la Ciudad Universitaria un estacionamiento para camiones de turistas. Asimismo, hacia el oriente, en el estacionamiento de Médicina. Son los tres espacios amplios abiertos, los únicos no saturados, que todavía permiten que aparezca desahogada la supermanzana principal y que, de alguna manera, junto con las plazas escalonadas de Rectoría y el Campus Central, todavía se pueda disfrutar el proyecto original de 1954, que sigue siendo uno de los mejores para la docencia a nivel internacional.


Una zona que no sólo ha sido conservada, sinó mejorada, es la del Estadio Universitario, ya que dado su uso y la concurrencia de masas de público considerables, requiere de las grandes extensiones peatonales y de estacionamiento con que fue concebida, es la sede del equipo Pumas de la UNAM. Aún cuando la supermanzana de la zona deportiva original ha sido invadida en buena parte, se han abierto campos deportivos entre la Avenida de los Insurgentes y el Estadio Universitario, con lo cual las áreas se han ampliado.


El desarrollo de la Ciudad Universitaria, hacia el sur, lo constituyen el Centro Cultural Universitario, con la Ciudad de la Investigación en Humanidades y el Museo de Ciencias UNIVERSUM, lugares lúdicos de esparcimiento en torno de las artes, de las ciencias y de todo el conocimiento. Se conforma con la Sala de Conciertos Nezahualtcóyotl, una de las más modernas en cuanto a disposición de sus elementos y calidad de su acústica; otro edificio que contiene la sala de danza Miguel Covarrubias y la de música Carlos Chávez, con dos salas cinematográficas y las oficinas de la Coordinación de Difusión Cultural. Cuenta con una librería y una cafetería muy bien ubicadas. Todo ello conforma un conjunto armónico que se complementa con el pequeño edificio que ocupa el Centro Universitario de Teatro.


Centro Cultural Universitario. Vista Interior Sala Nezahalcóyotl

La Unidad Bibliográfica cierra el Centro Cultural Universitario por el norte, recientemente ampliada, en 1993, con el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional; custodia la Biblioteca Nacional y la Hemeroteca Nacional, y cobija al Centro de Estudios Sobre la Universidad. Cuenta con dos lugares extensos para la escultura monumental transitable, el Paseo Escultórico con seis obras de otros tantos artistas y la original escultura denominada Serpientes del Pedregal; la culminación de esta sección es el llamado Espacio Escultórico, algo separado de las otras creaciones visuales. Entre los autores con obra en el lugar se cuentan Rufino Tamayo, Sebastian, Hersúa, Helen Escobedo, Manuel Felgueres, Carlos Mérida y Matías Goeritz, y entre los arquitectos, Orso Núñez, Arcadio Artis Spriú, Manuel Medina y Arturo Treviño. El Centro Cultural Universitario, dadas la calidad de su arquitectura y de las actividades que en él se desarrollan, no puede dejar de visitarse.


Paseo Escultorico

La Ciudad Universitaria de 1954. Un recorido a 40 años de su Inauguración.
Juan B. Artigas

31 Raul Kobeh. Conferencia dictada el 23 de julio de 1979, dentro del ciclo Cincuentenario de la Autonomía y Arquitectura de la Universidad, organizado por el Curso Vivo de Arte bajo la dirección del arquitecto Juan B. Artigas.